El origen del colapso se vincula a una muestra de agua subglacial extraída en el Ártico, aislada durante milenios. La muestra contenía un patógeno desconocido, resistente y mal comprendido.
Distribuida entre centros de investigación, una instalación en Europa del Este falló en la contención. El efecto no fue una mutación instantánea, sino deterioro progresivo del sistema nervioso, alteración de conducta, analgesia y agresividad creciente.
En Chernarus no queda una explicación completa. Quedan informes rotos, transmisiones, cuerpos, zonas selladas y supervivientes intentando no convertirse en otra nota al margen.